Mens sana in corpore sano: cómo ayuda una buena forma física a tu salud mental
Fue el poeta romano Décimo Junio Juvenal quien acuñó esta popular frase a caballo entre el siglo I y el II. En una época en la que se le daba especial importancia a la formación intelectual, atlética y espiritual, la premisa “Mens sana in corpore sano” consiguió perdurar en las culturas hasta volver a ponerse en valor hacia finales del siglo XIX, a través de la gimnasia moderna que promovía Coubertin. Llegó a ser el lema oficial de los Juegos Olímpicos Modernos.
Su traducción literal es “Una mente sana en un cuerpo sano”, más vinculada en sus orígenes con un sentido espiritual y religioso, pero en la actualidad se le suele atribuir dos interpretaciones: el ejercicio como propulsor del bienestar mental o la necesidad de equilibrar la salud de cuerpo y mente para alcanzar mayor calidad de vida, concepto mucho más extendido socialmente. Y para conseguirlo debemos trabajar nuestro estado de forma física y nuestra salud mental.
¿Qué consideramos estar en “buena forma física”?
Este estado se refiere a aquel en el que nuestro cuerpo es capaz de realizar adecuadamente sus funciones principales de movimiento, orgánicas y funcionales. Requiere dedicación y entrenamiento, y el desarrollo de habilidades y destrezas a lo largo de la vida. Debe ir acompañado también de una adecuada alimentación que le aporte a nuestro organismo los nutrientes, calorías e hidratación que necesita, acorde a nuestros requerimientos.
Cierto es que también influye nuestra condición física congénita, que será la que determine el alcance de todo nuestro potencial físico, pero mantener un buen estado de forma se puede conseguir a través de la práctica de actividad física regular. Esta deberá adaptarse a nuestra condición y circunstancias, alejándose del sedentarismo y de malos hábitos como el tabaquismo o la ingesta de alcohol. Dormir bien también es fundamental para recuperar y restablecer nuestras funciones vitales, ya que en estos periodos el cuerpo aprovecha para equilibrar el organismo.
¿Qué entendemos por “salud mental”?
La salud mental no se refiere únicamente a la ausencia de trastornos mentales, sino que se considera parte integral de la salud, determinada por diversos factores ambientales, sociales, económicos y biológicos. Se alcanza siendo capaces de hacer frente al estrés cotidiano, y convirtiéndonos en ciudadanos productivos y socialmente integrados en nuestra sociedad. Es imprescindible para el bienestar individual, y por tanto repercute de manera directa en el bienestar de la comunidad.
La mala salud mental, habitualmente va asociada a factores externos estresantes, pobreza, discriminación, inestabilidad laboral, cambios bruscos en la vida, mala salud física y factores internos de las personas, que las acaban haciendo más vulnerables a los trastornos mentales.
Como hemos dicho al principio, tanto la salud física como la mental son esenciales para asegurar nuestra calidad de vida, y ambas van estrechamente relacionadas entre sí. Es por esto, que no debemos olvidar que, en la mayoría de los casos, una depende de la otra. No se sabe con certeza cuál influye más, pero sí que es una realidad que mantener un estado físico adecuado favorecerá sentimientos positivos que nos ayuden a alcanzar equilibrio y serenidad.
¿Cómo podemos trabajar nuestro cuerpo para sentirnos mejor?
Sentirse bien con uno mismo es una de las mayores aspiraciones del ser humano, y existen estrategias para conseguirlo. A parte de trabajar a nivel emocional nuestra forma de enfrentarnos a la vida, la actividad física es una estupenda aliada para favorecer procesos mentales que favorezcan la armonía cuerpo-mente. Los expertos recomiendan:
- Evitar el sedentarismo, a poder ser desde la infancia a través de estilos de vida activos, ya que estas etapas de la vida son cruciales para convertir en hábito todo lo aprendido, y facilitar que se mantenga en la edad adulta. No obstante, es importante a todas las edades.
- Practicar deportes de equipo o con otras personas puede ayudarnos a mejorar nuestras habilidades sociales, las relaciones personales y a distraer nuestra mente de las preocupaciones del día a día. Actualmente existen muchas opciones como las ligas de empresa, las clases colectivas en gimnasios o centros deportivos, o incluso actividades al aire libre para grupos.
- La actividad física o los deportes en solitario también nos ayudarán a concentrarnos y a organizar nuestros pensamientos, eliminando tensiones y dedicando tiempo a nosotros mismos. La natación, el atletismo, el boxeo, el surf o el ejercicio autoguiado son buenas alternativas.
- Los ejercicios de coordinación, equilibrio e incluso memoria, nos ayudarán a mejorar otros niveles más complejos de nuestra salud mental.
- Es fundamental respetar los tiempos de descanso que necesita nuestro cuerpo para equilibrar y restablecer sus funciones.
Además, deberemos trabajar tanto a nivel personal como social, para evitar entornos que propicien los trastornos mentales, abordando también aspectos laborales, económicos, de relaciones personales o incluso educativos, favoreciendo siempre las actitudes proactivas y empoderadas.
Alcanzar el equilibrio adecuado entre el cuerpo y la mente no siempre es fácil, pero sí que es imprescindible para sentirnos satisfechos y felices. Si tienes algún aspecto de tu vida que no sabes cómo trabajar, puedes acudir a especialistas que te ayuden a conseguirlo. No olvides que existen médicos, fisioterapeutas, nutricionistas, entrenadores personales, psicólogos y otros profesionales que te pueden guiar, enseñar estrategias y dar herramientas para que estabilices tu vida.
Paula Aranda – Fisioterapeuta
N.º COLEGIADA 2385
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